El sexo como un deber

El amor no siempre es proporcional a la pasión, a veces las circunstancias y la rutina no permiten que ambos integrantes estén en la misma sintonía. Lo grave es cuando esta situación se esconde porque uno de los dos decide aparentar, fingir, callar y ceder ante los deseos del otro. Lo que tarde o temprano será insostenible…  

Un ámbito importante dentro de una relación es el plano sexual. A través del contacto físico se evidencia el deseo, la complicidad, la conexión, la atracción y la compatibilidad de una pareja.  Pero a veces esa intimidad queda reducida a una mínima expresión, dando paso a una relación más mecánica y práctica.

La llama del deseo se va apagando cuando postergas las caricias, los besos apasionados… cuando olvidas la necesidad y el placer de sentir al otro. Lamentablemente esto puede ocurrir cuando los deberes no te dejan tiempo ni energía, lo que poco a poco repercutirá en todo el funcionamiento de la relación, provocando un distanciamiento, una insatisfacción y una incomodidad.

Si no transmites a tu pareja las preocupaciones que están afectando tu libido, estarás excluyéndolo de lo que te sucede y quitándole la opción de ayudarte. Además elegirás resignarte a vivir con un hostigamiento y un acoso constante, porque responderás positivamente sin un verdadero interés, borrando las señales que podrían evidenciar que hay un problema.

 “Perdón, pero no quiero”

No todos tienen sexo porque quieren, muchas personas no se sienten en la libertad de confesar a sus parejas que no tienen ganas de hacer el amor y por lo mismo, tienen sexo por cumplir, como un favor. Hay varias razones que motivan esta actitud:

-La presión de tener que estar siempre dispuesto/a para evitar problemas

-La culpa por fallarle al otro

– El no querer que la pareja se sienta rechazada

– El miedo de que podría ser infiel por no brindarle lo que quiere.

Estas conclusiones forman parte de una premisa errada, “vivimos para complacer al otro”. Pero eso no es así, no somos los genios de una lámpara mágica. No debes disculparte por negarte hacer algo que no quieres, si alguien te ama intentará comprenderte y no te forzará a nada. Por otro lado, si accedes de manera sumisa le mentirás a quien amas y perjudicarás la relación.

La comunicación sincera puede evitar muchos problemas, si sientes que la tensión sexual no es recíproca, si estás descontento con el rendimiento sexual o sientes que estás obligado a tener sexo, háblalo con tu pareja porque es un tema que le incumbe a ambos, y así juntos podrán llegar a una solución. Puedes tener una buena intención callando pero no es la manera correcta para resolverlo.

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